¿Cómo elegir el filtro más adecuado para tu piscina y aprender a usarlo?

 En filtros para piscinas

El principal mecanismo de limpieza y depuración del agua de tu piscina es el filtro. De ahí la importancia en la selección del mismo, ya que se encargará de eliminar las impurezas del agua y podamos disfrutar de un baño saludable.

Aunque existen diferentes tipos de filtros para piscinas, su funcionamiento es el mismo. Se suele aconsejar un ciclo completo del agua de la piscina por día, para usos de verano.

El «ciclo completo» se refiere al paso total de toda el agua de la piscina a través del filtro, dicho proceso depende de varios factores: el tamaño de la piscina, la potencia de la bomba / del motor, y la propia capacidad del filtro utilizado.

Tipos de filtros

Los filtros de arena son los elementos más utilizados y populares para filtración de aguas, además son los que requieren un menor mantenimiento. El agua se limpia pasando a través de un depósito de arena. Una vez que el filtro se haya cargado de impurezas, puede ser lavado a contra corriente. Es muy fácil de limpiar y la durabilidad puede llegar hasta los 10 años.

Los filtros de cartucho se basan en en el uso de cartuchos reemplazables que mediante presión filtran el agua de nuestra piscina dejando retenidos todos los contaminantes. Los filtros tienen una duración aproximada de un año y deben limpiarse una vez por semana, además son muy fáciles de limpiar e instalar.

Los filtros de diatomeas tienen una gran capacidad filtrante con un funcionamiento parecido a los filtros de cartucho, aunque incluyen las diatomeas, elementos fosilizados que actúan como agentes filtrantes con una elevada capacidad filtrante.
Las diatomeas absorben toda la suciedad eficazmente y su limpieza es muy sencilla.

¿Cuál elegir?

Las diferencias de calidad no son muy dispares entre los tres tipos de filtros.

Debe tenerse en cuenta la capacidad de la piscina y la potencia de la bomba. A continuación, se tendrán que conciliar estos elementos con el tamaño del filtro, para obtener un ciclo de una duración razonable. Una buena idea siempre es coger un filtro de mayor envergadura, así como la bomba que utilizaremos para evitar problemas.

A nivel de eficiencia, y en igualdad de condiciones, los filtros de diatomeas son los más eficaces, con una capacidad de filtración de alrededor de 7 micras. A continuación tendríamos los filtros de cartucho, con cerca de 20 y, finalmente, los de arena, con 60. Una micra es la millonésima parte de un metro. A modo de referencia, el ojo humano sólo es capaz de identificar objetos de hasta 35 micras (un grano de sal mide aproximadamente 100 micras).

Limpieza y lavado

Para que el filtro realice correctamente su función, debe realizarse un mantenimiento periódico, que en la mayoría de los casos se reduce a su lavado. La frecuencia de este procedimiento varía dependiendo del uso de la piscina, aunque el mejor indicador será si se considera que el agua no parece tan limpia como antes (señal de que es necesario limpiar el filtro).

En el caso de los filtros de arena, un buen indicador de que el filtro necesita pasar por el proceso de limpiado es el aumento de su presión (ver manómetro). Siguiendo las indicaciones del fabricante, el lavado de los filtros deberá realizarse cuando los manómetros indiquen esta presión de obturación.

En cuanto a los filtros de cartucho, la limpieza es sencilla: basta con extraer los cartuchos y utilizar chorros de agua para eliminar la suciedad que ha ido acumulando.

Los filtros de arena y de diatomeas generalmente ofrecen el contra-lavado (o lavado a contra-corriente). Con el contra-lavado se consigue invertir el sentido de circulación del agua en el filtro y, con ello, se expulsan al desagüe las materias filtradas. El lavado contra corriente es la forma más eficaz de limpiar los filtros de la piscina. La frecuencia vendrá dada por las condiciones de la piscina, piscinas rodeadas de césped, arena o tierras necesitaran mas limpieza de filtros que las piscinas rodeadas de hormigón o cemento.

Realizar el contra-lavado es un proceso simple:
– Desactivar la bomba.
– Maniobrar la válvula selectora a la posición de contra-lavado.
– Reiniciar la bomba.
– Dejar correr el agua durante un tiempo hasta que salga más limpia (ver visor de la válvula selectora).

Después del lavado y antes de la puesta en funcionamiento del filtro es obligatorio efectuar un aclarado para reasentar la arena y evacuar a través del desagüe el agua que aún contiene impurezas. Después debemos purgar el aire contenido en los filtros. Para facilitar la operación, dichos filtros pueden ir equipados con purgadores automáticos.

En el caso de las válvulas selectoras automáticas el proceso es todavía más simple, detectan de forma automática que el filtro requiere de un lavado y automáticamente se activa el proceso cuando sea necesario.

Nuestros consejos adicionales

– Parar siempre la bomba cuando necesitemos manipular la propia bomba o los filtros.
– Limpiar los filtros una vez a la semana.
– Reemplazar los filtros en el tiempo indicado por el fabricante o un poco antes.

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