Preparar la piscina para el otoño: lo que se decide en el proyecto, no en septiembre

Categoría: Construcción

preparar piscina para el otoño

En otoño no suelen aparecer problemas nuevos en una piscina: aparecen los que ya estaban ahí desde que se construyó… lo que pasa es que el verano (con todo lo que conllevan las vacaciones y el buen tiempo) los disimulaba.

En octubre, con el agua más fría, menos uso y las primeras hojas cayendo, se nota todo. Y, además, es la temporada propicia para pensar y crear una nueva piscina.

La cubierta

Una piscina que llega a noviembre con el agua manejable puede depender de la cubierta.

Una cubierta automática de lamas necesita un foso técnico, una guía y un motor calculados desde el proyecto de construcción o de reforma integral. Añadirla después es posible, pero encarece la obra y limita las opciones de integración estética.

Una manta térmica o una cubierta de malla de mantenimiento, en cambio, se puede sumar en cualquier momento, aunque su función es más limitada. Puede reducir la entrada de hojas y suciedad, pero apenas frena la pérdida de calor del agua.

Sea cual sea el tipo, la cubierta cumple en otoño una función que en verano pasa desapercibida. Porque con menos horas de sol y agua más fría, la piscina tapada mantiene una temperatura más estable, entra menos materia orgánica que alimenta algas y se reduce la evaporación en los días de más viento, que en esta época son frecuentes en la cornisa cantábrica.

Una piscina sin cubierta y con poco uso en octubre es, químicamente, más difícil de mantener estable que la misma piscina en pleno agosto.

Protección frente al frío

En gran parte de la costa cantábrica, las heladas son poco frecuentes, pero en Álava y el interior de Cantabria, Asturias o Castilla y León, forman parte del clima habitual desde noviembre.

Al pensar en tu nueva piscina, reflexiona sobre las tuberías enterradas, las válvulas de purga automática y una sala de máquinas protegida. Son cuestiones que pueden evitar roturas que, de producirse, solo se descubren cuando se vuelve a poner en marcha la piscina en primavera.

Reparar una tubería reventada por hielo, por ejemplo, implica levantar parte del vaso o del pavimento circundante.

Materiales y acabados

El otoño somete a los acabados a un ciclo distinto al del verano. Con menos radiación UV, más humedad ambiental y, en algunas zonas, los primeros ciclos de hielo-deshielo:

  • El liner de PVC pierde algo de flexibilidad, que lo hace más vulnerable a roces y pequeños desgarros.
  • El gres porcelánico tolera bien los ciclos de humedad y frío sin sufrir microfisuras.
  • La fibra de vidrio y el poliéster se comportan de forma estable frente a estos cambios, siempre que el vaso se haya vaciado o mantenido según las indicaciones del fabricante si se opta por un cierre completo.
  • El acero inoxidable no absorbe humedad ni se ve afectado por el hielo en el propio material, aunque los herrajes y anclajes sí requieren una revisión si la piscina va a quedar varios meses con menos mantenimiento.

Ningún material es inmune al abandono; así que el problema no suele ser el material en sí, sino dejar la piscina en un estado intermedio (ni en uso ni cerrada correctamente) durante semanas.

El entorno importa

La ubicación de la piscina se decide en la fase de diseño:

  • Un vaso situado bajo o cerca de árboles de hoja caduca recibe una cantidad de hojas que un buen skimmer y una cubierta pueden gestionar, pero que un diseño que no lo previó convierte en una limpieza diaria.
  • La orientación respecto al viento dominante de la zona tiene un efecto parecido. Una piscina expuesta a rachas frecuentes acumula más hojas y arrastre de tierra que una protegida por un seto o una pérgola pensada también para esto, no solo para dar sombra en julio.

Esto no significa que haya que evitar los árboles cerca de una piscina, ya que aportan sombra e integración paisajística que muchos proyectos buscan expresamente, sino que su ubicación exacta y la previsión de limpieza que requieren deberían formar parte de la conversación con el equipo de diseño; no descubrirse la primera vez que llueve con viento en octubre.

Una nueva piscina debe pensarse para disfrutarla a tope, al menos, durante el verano; pero también para prepararla para el otoño. En Uranor trabajamos estos proyectos de construcción, reforma y rehabilitación teniendo en cuenta cómo se comporta la piscina durante todo el año. Déjanos asesorarte sobre qué decisiones de diseño y equipamiento tienen sentido según la ubicación y el clima concreto de tu emplazamiento para estrenar la mejor piscina posible el próximo junio.

Compartir

Entradas recientes