Revisión técnica de la piscina antes del invierno: qué mirar mientras aún funciona

Categoría: Mantenimiento

revisión piscina antes del invierno

Una piscina que ha pasado el verano en uso lleva encima el registro de todo lo que falla: el nivel que baja un poco más de lo normal, el cloro que se va antes de tiempo, la bomba que ha empezado a sonar distinto… Todo eso se puede leer ahora. En cuanto bajas el nivel, paras la depuración y extiendes la cubierta, esas pistas desaparecen hasta marzo. Y en marzo cualquier avería se descubre con prisas, justo cuando todo el mundo quiere abrir la piscina a la vez.

Por qué la revisión va antes del invernaje

No dejes la revisión para la puesta en marcha. Tiene su lógica, porque es cuando se vuelve a arrancar todo, pero para entonces has perdido la información más valiosa: cómo se comporta la instalación después de meses de trabajo continuo.

Hay comprobaciones que solo tienen sentido con el sistema funcionando y el vaso lleno, por ejemplo:

  • La pérdida de nivel real no se puede medir con el agua por debajo de los skimmers.
  • Las burbujas que salen por las boquillas de impulsión indican que entra aire por algún punto de la aspiración (y eso solo se ve con la bomba en marcha).
  • La presión del filtro tras una temporada de uso dice más del estado que cualquier inspección en frío.

La secuencia correcta es revisar, reparar lo urgente y después invernar. Al revés, cierras la piscina con los problemas dentro.

El vaso: fuga o evaporación, grieta o fisura

Toda piscina pierde agua por evaporación, y en otoño, con el agua todavía templada y las noches frías, puede perder más de lo que parece. Para saber si hay algo más, puedes hacer la prueba del cubo, siempre como alternativa si no puedes contar con un equipo profesional:

  1. Pon un cubo con agua en el primer escalón, iguala su nivel al de la piscina y marca los dos.
  2. Si a las 24 horas la piscina ha bajado claramente más que el cubo, hay fuga.
  3. Repite la prueba con la depuradora parada: si la pérdida solo aparece con la bomba en marcha, el problema suele estar en las tuberías, que trabajan a presión.

Con las paredes a la vista, lo siguiente es distinguir fisura de grieta. Una fisura capilar en el revestimiento o en una junta suele ser superficial; mientras que una grieta que atraviesa el revestimiento, que tiene los bordes desplazados o que coincide con la zona donde se pierde agua, es otra cosa.

Un método sencillo: marca con lápiz sus extremos y la fecha. Después, vuelve a mirarla en unas semanas. Si ha crecido, no es un problema estético.

Esto importa ahora por pura física: el agua aumenta su volumen al congelarse; así que una fisura con agua dentro y una helada encima se abre un poco más cada invierno.

En gresite, golpea suavemente las zonas dudosas con el mango de un destornillador. Un sonido hueco indica que la pieza se ha despegado de la base. En liner, las arrugas nuevas pueden señalar pérdida de elasticidad o agua detrás de la lámina.

Circuito hidráulico: por dónde entra el frío

La sala de máquinas se revisa con la bomba en marcha. El manómetro del filtro da la primera pista: si después de un lavado la presión no vuelve a la que marcaba con el filtro limpio, el medio filtrante ya no filtra como debería. La arena de sílex, por ejemplo, suele renovarse cada 3 a 5 años según el uso; y es un trabajo mucho más cómodo en otoño que con la temporada encima.

En la bomba, fíjate en dos cosas:

  1. Un goteo entre el motor y el cuerpo de la bomba indica que el cierre mecánico está fallando, y si se deja, el agua acaba llegando a los rodamientos del motor.
  2. Un zumbido metálico o un ruido nuevo suele responder a rodamientos gastados.

Las dos averías son baratas de reparar a tiempo pero caras si se dejan correr.

Los skimmers son el punto más expuesto al hielo. Su cuerpo queda justo en la línea de agua y, si retiene agua cuando hiela, puede agrietarse. Comprueba ahora que no tenga fisuras ni holguras en la unión con el vaso; porque una fisura pequeña en octubre es una fuga en abril.

Aquí la geografía cambia el diagnóstico. En la costa de Bizkaia, Gipuzkoa y Cantabria las heladas son escasas y suaves. Pero en el interior de Araba, en la meseta de Castilla y León o en las zonas altas de Asturias son frecuentes y duras… una tubería o una válvula con agua retenida no aguanta el invierno. Lo que en Getxo es una precaución, en Burgos es una necesidad.

Instalación eléctrica y focos

Empieza por el diferencial que protege la instalación de la piscina: debe ser de 30 mA y saltar al pulsar el botón de prueba. Si no salta, se sustituye antes de hacer nada más.

Los focos sumergidos deben funcionar a 12 V, como exige la ITC-BT-31 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, con el transformador fuera del entorno inmediato del vaso. En instalaciones antiguas no siempre es así.

El foco, además, es uno de los orígenes de fuga más habituales. El agua se puede colar por el pasamuros del cable y si la prueba del cubo marcaba pérdida pero el nivel se estabiliza a la altura de los focos, ya sabes dónde mirar.

El cuadro de maniobra también merece un vistazo para encontrar cualquier signo de óxido en los bornes, condensación dentro de la caja o un contactor que chisporrotea. Todo ello son síntomas de una humedad que el invierno solo va a empeorar.

Qué reparar este invierno y qué puede esperar

Con la revisión hecha, toca priorizar. Tres cosas no deberían pasar el invierno sin resolver:

  1. Fugas en el vaso o en las tuberías.
  2. Elementos con riesgo de rotura por una helada.
  3. Cualquier fallo eléctrico.

El resto se puede planificar con calma. Por ejemplo, un revestimiento que ha perdido color, una bomba antigua que convendría cambiar, una iluminación obsoleta…

Evita la tentación de vaciar la piscina para protegerla o para revisarla a fondo; porque una piscina vacía queda expuesta al empuje del agua del terreno. En suelos con nivel freático alto (algo habitual en la cornisa cantábrica con las lluvias de otoño), ese empuje puede levantar o agrietar el vaso. Un liner expuesto al aire, además, se contrae y se cuartea. Así que vaciar solo tiene sentido si una obra lo exige y con el terreno estudiado.

También hay que ser realista con el calendario. El invierno es una buena época para reformar porque no se pierde temporada de baño, pero tiene que planificarse y estudiar cuándo es el mejor momento exacto según el clima, lugar y condiciones.

Si no quieres depender de revisiones caseras y tener siempre la certeza de hacer lo correcto, podemos revisar tu piscina antes del cierre de temporada. Si la revisión detecta algo que va más allá del mantenimiento, el mismo equipo de Uranor puede plantear la reparación o la reforma con margen para tenerla terminada antes del verano: consúltanos sin compromiso.

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